El aniversario de la confirmación de la condena y el inicio de la prisión domiciliaria de Cristina Kirchner exhibió con mayor fuerza la confrontación interna en el peronismo, relegando a un segundo plano tanto las críticas al Gobierno de Javier Milei como las propuestas o estrategias de cara al próximo año electoral. La tensión se intensificó tras el discurso de Máximo Kirchner en Parque Lezama, en el que apuntó en buena medida contra Axel Kicillof, quien busca moderar las respuestas para evitar una escalada mayor del conflicto. Sin embargo, las disputas se replicaron, como ocurrió el jueves en la Legislatura bonaerense.

En el acto realizado hace una semana, Máximo Kirchner cuestionó —sin mencionarlo directamente— a Kicillof por no haber visitado a su madre desde octubre e insistió en postular a Cristina Kirchner en lugar de “candidatos por default”, una crítica dirigida al gobernador provincial, quien había evaluado participar pero finalmente desistió, en parte debido a la polémica generada previamente por el exabrupto de Berenice Iañez, legisladora porteña cercana a Andrés Larroque, contra Cristina Kirchner, y al enterarse de que Máximo sería el único orador.
Con la intención de atenuar el conflicto, Kicillof implementó un “protocolo de respuesta” reflejado en declaraciones de funcionarios como Carlos Bianco. Un miembro del gabinete bonaerense expresó: “Lo que pasó en Parque Lezama abre otra etapa. Para ellos el enemigo es Axel y Milei no existe, cuando está destruyendo todo. Una cosa es la inocencia de Cristina, otra pretender que nos metamos en el barro. Nosotros trabajamos para construir una alternativa para gobernar el país”. Además, agregó: “Con Cristina no hay problema para hablar, pero no en condiciones de sumisión, sino en un pie de igualdad”.
Ambos sectores coinciden en que, aunque se culpen mutuamente, la interna a veces se acelera y adquiere una dinámica preocupante, con repercusiones en la Legislatura. En ese ámbito se produjeron tensos intercambios entre Verónica Magario y los senadores kirchneristas Sergio Berni y Mario Ishii, así como acusaciones de bajo perfil en redes sociales entre Juan Manuel Abal Medina y los camporistas Facundo Tignanelli y Emmanuel Santalla.
Desde el entorno de Cristina Kirchner justifican la disputa como una necesidad de exponer la “ingratitud” de Kicillof —incluso hablan de traición— más allá de lo personal, en términos políticos, para marcar su posición de cara al proceso electoral. Un dirigente que respaldó los ataques de Máximo en Parque Lezama advirtió: “Quiere quedarse con todo el capital político de Cristina, pero sin Cristina. La base del electorado es casi la misma. Nosotros le estamos mostrando que sin ella no va a poder”, aunque admitió cierta preocupación por el aumento del conflicto.
Sergio Berni también expresó sus demandas hacia el gobernador desde Urbana Play: “Nos encantaría que Kicillof sea candidato, sigo sosteniendo sus bondades políticas, pero no en estas condiciones. Por ahora, toda la construcción política la está haciendo a base de la izquierda, el progresismo y todo ese albertismo residual”. Asimismo, afirmó: “Todo este problema se arma porque nadie conduce nada. Quien tiene que abrir los brazos y conducir es aquel que asuma la responsabilidad de ser candidato a presidente. Queremos un candidato que no reniegue de sus orígenes. El país necesita hombres con coraje y sin especulaciones”.
Por su parte, Carlos Bianco destacó en Radio con Vos que “hay sectores del peronismo más preocupados por criticar a los compañeros que por criticar a Milei, que es el verdadero adversario y quien está destruyendo al país”. Añadió, en línea con el “protocolo” del gobernador: “Es válido que cada sector tenga sus estrategias políticas y electorales. Axel planteó que este año es de construcción y el año que viene veremos el mejor método para las candidaturas”.
En cuanto a la ausencia de visita de Kicillof a Cristina Kirchner desde octubre, sus allegados aseguran que en la última reunión ocurrieron “muchas cosas” que profundizaron la distancia y que posteriormente “no hubo disposición” para retomar el diálogo con el objetivo de discutir y resolver cuestiones electorales y programáticas de cara a un eventual nuevo gobierno peronista. “En la calle no nos preguntan por qué Axel no va a ver a Cristina, nos piden mejoras en las condiciones de vida y que hay que ganarle a Milei”, remarcan desde La Plata.
Desde el kirchnerismo, en cambio, rechazan estos argumentos y mantienen la acusación de “ingratitud” hacia Kicillof. Critican que “cuando él no la apoyó para presidir el PJ quedó claro que no era contra Máximo sino contra ella, y eso contribuyó a la situación de debilidad antes de que la metieran presa”. Asimismo, si hubo alguna expectativa de que las conversaciones entre el gobernador y el hijo de la ex presidenta durante la organización del funeral del Indio Solari condujeran a un acercamiento, estas se disiparon en pocos días.
No obstante, en una de las pocas coincidencias, desde ambos bandos reconocen que el costo de una ruptura que favorezca la eventual continuidad de Milei sería demasiado alto. El fracaso del último gobierno del Frente de Todos plantea un desafío adicional para esa posible unidad, dada la necesidad de convencer que esta vez será distinto.
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