La competencia por el cobre y el litio ha inaugurado una nueva etapa en la relación entre Argentina y Chile. Ambos países buscan consolidarse como proveedores estratégicos de minerales clave para la transición energética global y, al mismo tiempo, avanzan en la actualización operativa del Tratado de Integración y Complementación Minera, firmado en 1997 por los entonces presidentes Carlos Menem y Eduardo Frei Tagle. Este acuerdo, que no se ha utilizado en más de siete años, busca ser reavivado para facilitar la cooperación en el sector.

Considerado una herramienta cada vez más relevante ante la oleada de proyectos mineros en la Cordillera, el tratado será tratado en la próxima reunión de la Comisión Administradora bilateral, prevista para el 7 de julio en Buenos Aires. Esta convocatoria fue revelada por el periodista chileno Jaime Trancoso R., del sitio Ex Ante, quien informó que ya hubo un encuentro entre el subsecretario de Minería de Chile, Álvaro González, y el secretario de Minería de Argentina, Luis Lucero, durante la reciente Expo San Juan Minera 2026. La cabeza de la delegación argentina en dicho evento fue Karina Milei, secretaria general de la Presidencia y hermana del presidente Javier Milei.
Las conversaciones sobre el tratado bilateral no pueden analizarse de forma aislada, sino en el contexto de la reciente visita de la ministra de Energía chilena, Ximena Rincón. En entrevistas junto al nuevo embajador de José Antonio Kast en Argentina, Gonzalo Uriarte, se destacó que el principal objetivo es reactivar una agenda de integración energética profunda entre ambos países, centrada en el gas, la electricidad y las inversiones mineras y energéticas. Esta misión representó además la primera gira oficial internacional de Rincón desde la asunción en su cargo.
La ministra estuvo acompañada por una nutrida delegación del sector energético chileno, que incluyó ejecutivos de empresas eléctricas, gasíferas, transmisoras y organismos públicos. Entre las compañías presentes estaban Enel, Engie, EDF, AES Corporation, además de la estatal ENAP y la transportadora GasAndes. En el lado argentino, se llevaron a cabo reuniones con funcionarios energéticos y representantes de empresas como YPF y TotalEnergies.
Fuentes del gobierno argentino aclararon que, pese a las altas expectativas en Chile, no se busca modificar o actualizar el tratado, sino activarlo, ya que no se han realizado reuniones bilaterales desde 2019. El objetivo es agilizar los protocolos técnicos y administrativos para acelerar inversiones relacionadas con logística, infraestructura y la circulación de bienes y servicios en la frontera común, aunque existe cierto temor por parte chilena ante el creciente potencial argentino.
Este movimiento se produce en un contexto de fuerte expansión minera en Argentina, impulsada por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que está transformando el mapa regional del sector y generando preocupación en Chile, históricamente líder mundial en la producción de cobre. Según un informe de la consultora ABECEB, Argentina ha logrado compromisos de inversión minera por más de 50.000 millones de dólares, centrados principalmente en cobre y litio. El pipeline de proyectos vinculados al RIGI suma 46.073 millones de dólares entre iniciativas aprobadas y en evaluación.
“El principal cambio es que Argentina superó su histórica restricción tributaria con el RIGI. Eso niveló bastante la cancha con Chile”, explicó Natacha Izquierdo, directora de Operaciones de ABECEB. “Hoy, Argentina ofrece previsibilidad fiscal por 30 años en un contexto mundial que busca asegurar minerales críticos. Esto vuelve muy competitivos a proyectos como Vicuña o Los Azules”, añadió.
La diferencia entre ambos países no solo radica en la regulación, sino también en el distinto grado de maduración de sus yacimientos. “Chile tiene una minería mucho más madura, lo que significa que ya explotó sus mejores yacimientos y ahora enfrenta leyes de mineral más bajas, lo que eleva los costos de producción”, señaló Izquierdo. “Argentina, en cambio, cuenta con proyectos greenfield de clase mundial, aún sin explotar y con mejores concentraciones de cobre”.
No obstante, la ejecutiva aclaró que Argentina todavía está lejos de ser un productor relevante de cobre. “La producción actual es prácticamente nula y la primera producción significativa se espera para 2030”, afirmó.
Mientras tanto, el litio ya muestra resultados concretos. Según ABECEB, las exportaciones mineras argentinas alcanzaron en 2025 un récord de 6.075 millones de dólares, con un crecimiento interanual del 31,3%. Durante el primer trimestre de 2026, las ventas externas del sector aumentaron un 81,6%, totalizando 2.409 millones de dólares.
El Tratado Minero de 1997 no establece una integración tributaria ni un reparto de los recursos minerales. Su propósito es facilitar operaciones logísticas y administrativas para proyectos ubicados en zonas fronterizas de difícil acceso. “El tratado se utiliza a demanda y mediante protocolos específicos”, indicó Izquierdo. “Por ejemplo, si un proyecto necesita usar caminos chilenos para acceder a una mina argentina o sacar producción por el Pacífico, se requieren aprobaciones dentro del marco bilateral”. La salida al Pacífico de energía, minería y otros bienes es un anhelo antiguo y aún insatisfecho para Argentina, país de vocación atlántica.
La especialista destacó que el desafío actual no es modificar el tratado, sino acelerar los mecanismos de evaluación y aprobación, que anteriormente eran pocos y requerían escasa actividad administrativa. Ahora, con proyectos gigantescos en San Juan y regiones cercanas a la Cordillera, como Josemaría, Filo del Sol, Los Azules, El Pachón e Incahuasi-L
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