Los detalles de la polémica compra de un avión Embraer ERJ-140LR, revelados por Clarín, desataron un fuerte descargo de la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, a través de su cuenta en X. Criticando duramente al Gobierno en el que forma parte, pero desde una clara distancia con la Casa Rosada, Villarruel sostuvo que «varios años atrás, por mucho menos, renunciaban todos los implicados».

Sus contundentes comentarios se publicaron en respuesta a una noticia difundida por la cuenta oficial de Clarín en X, que informaba sobre la licitación pública en el Exterior 40/03-002-LPU25 para “la compra de una aeronave de transporte mediano”.
Bajo esa publicación, la presidenta del Senado expresó: «Gravísimo, varios años atrás, por mucho menos, renunciaban todos los implicados. Mientras, los sueldos del personal militar están en el subsuelo y su obra social totalmente quebrada. ¿A quién responden estos uniformados?».
Además de mostrar su indignación por las condiciones de la adquisición, valuada en 2.300.000 dólares pero pagada en 4.085.000, Villarruel denunció la delicada situación salarial del sector militar, cuyos sueldos «están en el subsuelo» y cuentan con una obra social «totalmente quebrada», en referencia a la crítica situación interna de OSFA.
Finalmente, la vicepresidenta cuestionó a los responsables del proceso: «¿A quién responden estos uniformados?».
Posteriormente, ante diversas respuestas en su contra, mayoritariamente de seguidores oficialistas, Villarruel amplió su crítica. Aprovechando un comentario favorable, sostuvo: «Todas cuentas con pocos usuarios. Nunca pensé que iban a defender lo indefendible. Nada más casta que eso». De esta manera, la segunda autoridad del Gobierno (al menos en el papel) focalizó sus críticas en quienes defendieron la compra y aludió nuevamente a una supuesta “casta” dentro del oficialismo.
Según lo revelado por Clarín, la Fuerza Aérea Argentina (FAA) llevó adelante la adquisición del avión Embraer ERJ-140LR en medio de numerosas irregularidades administrativas, técnicas y financieras.
La FAA pagó 4.085.000 dólares por la aeronave, cuando un modelo idéntico y en mejores condiciones se valoraba en el mercado en 2.300.000 dólares, lo que implica un sobreprecio de 1.785.000 dólares, es decir, casi un 50% más.
Asimismo, el presupuesto inicial se estableció en 3,9 millones de dólares para evitar el control del Ministerio de Defensa, que es obligatorio para compras superiores a los 4 millones. El proceso de licitación se resolvió en apenas dos semanas, beneficiando a la empresa Regional One Inc.
Se detectó además que el avión ya estaba pintado con los colores de la FAA desde 2023, dos años antes de la apertura formal del concurso de ofertas en mayo de 2025. Las inspecciones técnicas revelaron que la aeronave presentaba óxido y corrosión en los frenos, fugas de aceite en el motor, manchas de combustible en las alas y un desgaste excesivo en los controles de mando.
Como responsables de esta controvertida compra fueron señalados Xavier Julián Isaac, exjefe del Estado Mayor; Francisco Edgardo Leguiza, comandante de Material; el asesor civil Daniel Sergio Burlas; y Rubén Ángel Morado, encargado de la administración financiera.
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