Carlos Elizari, uno de los amigos más cercanos de Cristian Graf desde que formaban parte de los scouts en la década de 1980, fue sorprendido grabando la audiencia judicial en el marco de la causa por la aparición de restos humanos en la casa de Graf. «¿Usted estaba grabando la audiencia?», le preguntó incrédulo el secretario de la Fiscalía, a lo que Elizari, conocido como “Pantera”, respondió afirmativamente sin mostrar vergüenza.

La situación ocurrió el pasado martes por la tarde, cuando le solicitaron su teléfono para revisar, con su consentimiento, las conversaciones de WhatsApp entre él y Graf. En agosto de 2025, Elizari había acompañado a Graf a su domicilio para brindarle apoyo tras la difusión de la noticia sobre el hallazgo de los restos de Diego Fernández Lima, un compañero de Graf en el ENET N° 36, enterrados en el jardín del chalet de avenida Congreso 3742.
Elizari es conocido por su afición a escuchar la frecuencia policial y colocar micrófonos en las casas de sus amigos, costumbres que él mismo no negó. El intento de grabar su declaración resultó insólito e incluso podría considerarse ilegal. Sin embargo, esta acción no fue lo único inusual registrado durante la jornada en la Fiscalía N° 61, encargada del caso.
Por otro lado, el testimonio de Miguel Riños, otro integrante del grupo scout, se mostró errático. Riños aseguró haber conocido a Cristian Graf recién en 1985, un año después de la desaparición de Diego, y negó haber hablado con él sobre el tema. Sin embargo, terminó admitiendo que Graf convocó a él y a otros amigos a su casa «una vez que se terminó todo este asunto». Cuando se le consultó quiénes participaron en esa reunión, respondió: «No me acuerdo». El análisis de los chats, que por su incoherencia podrían haber sido alterados, sugiere que tanto Riños como Elizari podrían ser considerados «testigos reticentes».
Aunque Riños no implicó directamente a Graf, tampoco lo exoneró. En sus dos horas de declaración, expresó frases reveladoras como: «A partir de esta historia no sé quién es Cristian. No lo puedo jugar» y «esto sacudió la imagen que tenía de él». Además, planteó una insólita hipótesis respecto al conflicto: sospecha que los propietarios de la obra lindera, en Congreso 3748, habrían fomentado y armado todo el escándalo en torno a los huesos para favorecer la venta de departamentos, dado que allí había vivido Gustavo Cerati.
El avance en la causa se intensificó tras la revisión con georradar realizada por Gendarmería en el jardín de la casa de Graf la semana pasada. Las declaraciones de los ex scouts, que se extendieron desde las 10 de la mañana hasta entrada la tarde, coincidieron con la finalización del secreto de sumario y se centraron en las conversaciones digitales con Graf y en sus confusas posiciones sobre si trataron o no el hallazgo de los restos el 20 de mayo de 2025.
Durante la época del crimen, los scouts solían frecuentar la casa de los Graf. Por ejemplo, “Pantera” acompañó a Cristian a principios de agosto de 2025 cuando este se atrincheró en el chalet luego de que estalló el caso. Cristian formaba parte de un grupo cerrado de scouts que incluía a Daniel Ferrato, apodado “Julián”, Elizari y Riños, conocido como “El Griego” por sus orígenes y su cercanía a la Iglesia Ortodoxa de calle Núñez.
Graf mencionó a estos amigos como sus únicos compañeros de infancia y adolescencia durante su indagatoria ante el juez Alejandro Litvak, aunque sin brindar más detalles. En los grupos scouts de Belgrano eran considerados los “frikis”, un grupo aislado y evitado por los demás.
A pesar de haber cursado incluso la primaria con uno de ellos, Graf siempre afirmó no recordar a Diego ni a otros compañeros del ENET N° 36. Entre las anécdotas atribuidas al grupo, recuerdan que Riños una vez llevó un pajarito muerto y usó ácido muriático para dejarlo solo con sus huesos, mientras que Elizari tenía un fanatismo por las radios policiales y disfrutaba de simular ser “el comisario” durante operativos que escuchaba como radioaficionado.
Cristian mantenía relaciones con chicas de los scouts, lo que favorecía su inserción social a pesar de ser apodado “moco” por lo “pollerudo”. Nunca se separó de su primera novia, Marita, quien falleció, y posteriormente se casó con Daniela Barreiro, con quien tuvo tres hijos.
Algunos ex integrantes recuerdan reuniones en el altillo de la casa de avenida Congreso 3742, al que se accedía mediante una escalera independiente sin atravesar el interior de la vivienda.
El hallazgo de los restos de Diego en el jardín reavivó las conversaciones en los grupos de WhatsApp de los scouts, quienes comenzaron a debatir sobre el caso sin saber que Graf también formaba parte de dichos grupos.
Si bien Cristian Graf negó los hechos y afirmó que todo era mentira, sus antiguos compañeros mantienen la desconfianza, a pesar de que él los haya convocado para “charlar”.
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