Breaking News
Home / politica / Macri juega si gana, la trampa de los candidatos «naturales» y los límites de Axel y Cristina

Macri juega si gana, la trampa de los candidatos «naturales» y los límites de Axel y Cristina

La tensión preelectoral anima las negociaciones internas y distribuye roles entre los principales actores políticos. El futuro del Gobierno permanece condicionado por el apoyo del PRO y el macrismo, un factor volátil para Javier Milei, quien insiste en confrontar con el voto moderado. Mauricio Macri se posiciona como el candidato “clave” —ni “natural” ni “por default”—, el único que merece esa categoría dentro de la dinámica política actual.

Macri juega si gana, la trampa de los candidatos «naturales» y los límites de Axel y Cristina

La decisión de Macri respecto a su postulación reorganizará el escenario electoral. Debe evitar que un colapso de Milei perjudique tanto a él como a su partido, pero tampoco parece dispuesto a competir en igualdad de condiciones con el presidente, por ejemplo, en una PASO. No participará si no está seguro de ganar, ya que no es un candidato dispuesto a perder.

Con este panorama, Macri interrumpirá esta semana sus responsabilidades en la FIFA en Estados Unidos y regresará para estar presente el viernes en Mar del Plata. Resultará relevante el recuento de adherentes de su fuerza, y es probable que asistan a ese acto Cristian Ritondo y María Soledad Martínez, autoridades del partido en la provincia de Buenos Aires.

No se espera la presencia de Diego Santilli, quien actúa como un cripto-macrista desde el Ministerio del Interior. Aunque ayuda a distancia y responde a las demandas del partido, en apariencia se alinea con Milei. Santilli fue candidato del PRO en coalición con La Libertad Avanza el año pasado, y aunque ganó las elecciones, fue por un margen muy ajustado.

En cuanto a Cristina Fernández de Kirchner, recibe la misma calificación que su hijo atribuyó a Axel Kicillof como candidato “por default” durante el acto en el Parque Lezama. Si Kicillof es considerado así, lo mismo ocurre con Cristina, a quien su hijo impulsó en la carrera presidencial. Estos términos extremos encierran prejuicios que contaminan el análisis político.

Argentina es un país con múltiples “candidatos naturales” que nunca llegaron a consolidarse. Son postulantes ubicados en las encuestas y en la publicidad como aspirantes seguros a la candidatura, pero que finalmente no lograron éxito. Ejemplos históricos incluyen a Antonio Cafiero, quien en 1989 sufrió una división interna que frustró su presidencia; y la PASO bonaerense del 2015, donde la competencia entre Aníbal Fernández y Julián Domínguez para la gobernación terminó en un fracaso para el peronismo.

Las primarias han provocado el derrumbe de dos proyectos significativos en la última década. En 2015, la derrota del peronismo ante Juntos por el Cambio derivó de internas divisorias; en 2023, la PASO fue letal para Cambiemos, al enfrentar a Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta, eligiendo a la candidata menos competitiva, que ni siquiera llegó al balotaje pese a contar con ventajas desde 2021.

Otros “candidatos naturales” que quedaron fuera incluyen a Eduardo Duhalde, quien debía suceder a Carlos Menem en 1999, pero fue derrotado por la Alianza; Julio Cobos, quien perdió la oportunidad de 2001 pese a liderar las encuestas; y Rodríguez Larreta, socio de Macri y jefe de gobierno porteño, que quedó excluido en las PASO de 2023.

La relevancia de estos “candidatos naturales” refleja una limitación cognitiva de analistas y encuestadores que se enfocan en las negociaciones internas y la puja en las cúpulas partidarias, ignorando la dimensión fundamental: la identificación del electorado con esa dirigencia.

Los electorados argentinos han demostrado una notable estabilidad durante los últimos 43 años. Más del 70% del voto se concentra en dos grandes familias políticas: el peronismo —en sus diversas formas, como el PJ, Frente para la Victoria o Unión por la Patria— y la alianza surgida en 2015 bajo nombres como Juntos por el Cambio o Cambiemos.

Esta representación mayoritaria se cristalizó en las elecciones recientes, con el 41% del no peronismo, hoy cautivo de Milei, y el 34% del peronismo. Los candidatos “naturales” intentan captar votos en estos sectores consolidados, pero hasta ahora han fracasado en representación efectiva. En 2023, quedaron fuera de juego figuras como Sergio Massa y Patricia Bullrich, dos dirigentes metropolitanos vinculados a los siete grandes distritos decisivos —Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, CABA, Mendoza, Tucumán y Entre Ríos—.

En esas elecciones, los candidatos de las grandes coaliciones perdieron terreno. Javier Milei aprovechó la caída y se impuso con el 55,65% del apoyo, con respaldo del ala macrista que le brindó infraestructura, fiscalización, fondos, funcionarios y programas. Su mandato fue evitar el triunfo peronista, que en primera vuelta quedó a 2,5 puntos. Sin embargo, su gestión ha resultado un festival de conformismo, con decisiones que mantienen la continuidad de la administración de la Hidrovía y de los aeropuertos bajo concesionarios historicistas.

Estos dos grandes negocios estatales permanecen asegurados para décadas, lo que refleja una continuidad que contrasta con las expectativas de cambio y revolución con las que Milei llegó al poder.

Los candidatos “por default” del oficialismo y el peronismo son, respectivamente, Milei, y Kicillof y Cristina. Sin embargo, el espacio mileísta carece de conducción unificada y muestra creciente fragilidad ante un electorado que hasta ahora lo había sostenido.

Cristina, impulsada por su hijo, enfrenta problemas de

About estudiosmax

Check Also

La Casa Rosada consultó en Cancillería cómo nombrar cónsules sin pasar por el Congreso: ¿Una salida para Adorni?

La Casa Rosada consultó en Cancillería cómo nombrar cónsules sin pasar por el Congreso: ¿Una salida para Adorni?

Aunque desde el entorno más cercano a Javier Milei y a su hermana Karina, secretaria …