En un gesto inusual, el Banco Central organizó este lunes una conferencia de prensa para analizar su último Informe de Política Monetaria y presentar los estados contables de la entidad. Aunque había expectativa dado que la convocatoria se realizó tras el cierre de los mercados, el organismo no realizó nuevos anuncios. Confirmó, sin embargo, que no avanzará por ahora en el desmantelamiento de las restricciones cambiarias vigentes para las empresas y que no utilizará recursos del Estado para rescatar a los deudores morosos.

El encuentro con la prensa estuvo encabezado por Santiago Bausili, presidente del Banco Central, y Vladimir Werning, vicepresidente. Ambos repasaron los resultados financieros de la entidad y adoptaron una postura prudente sobre la posible eliminación del cepo para personas jurídicas.
Para las empresas que esperaban una hoja de ruta clara hacia la eliminación total de las restricciones para el ahorro en divisas —como las limitaciones «cruzadas» que les impiden operar simultáneamente en el mercado cambiario y en el de bonos—, la respuesta fue contundente: el Banco Central priorizará el flujo comercial y podría postergar el levantamiento completo de lo que resta del cepo.
Werning explicó que “la expectativa de abrir y otorgar mayor libertad financiera se va dando en la medida en que sea consistente con los demás objetivos del programa económico en su conjunto”, destacando la reducción de la inflación como la principal prioridad.
En este sentido, Bausili subrayó que en lo que va del año las empresas ya distribuyeron dividendos por unos 1.600 millones de dólares, una cifra que consideraron «extraordinaria» en un contexto de salida de crisis. La lógica, indicó, es que si el mercado oficial no está abierto para todos los fines, las empresas cuentan con otros mecanismos de cobertura. “Nadie está hoy imposibilitado de acceder al mercado si tiene urgencia, pero el acceso al mercado oficial es un privilegio que cuidamos para la producción”, comentó un colaborador del equipo tras la conferencia.
Esta fue la primera conferencia abierta en seis meses; la última ocasión en que los funcionarios respondieron preguntas de la prensa fue en diciembre del año pasado, cuando anunciaron un cambio en el esquema de bandas y la compra de dólares para reforzar las reservas.
Sobre los objetivos planteados entonces, Bausili aclaró que ni la remonetización de la economía ni la compra de reservas fueron “promesas estrictas”. En particular, se mostró cauteloso al explicar que el Banco Central no puede anticipar el nivel inicial de remonetización: “No podemos prometer un nivel de remonetización porque esta depende de la demanda de dinero”, señaló.
Por su parte, Werning vinculó ese proceso al crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI), que estiman en 2,8% para este año. Explicaron que el programa monetario actual se basa en un control estricto de los agregados monetarios para que funcionen como un “ancla nominal”. En este esquema, la remonetización se dará en la medida en que la sociedad recupere la confianza en el peso: “Si la economía crece y la inflación baja, es natural que la gente quiera tener más pesos, y nosotros acompañaremos esa demanda sin emitir por encima de lo que el mercado solicita”, detallaron.
Respecto a la meta de compra de dólares para las reservas, Bausili aclaró que no existe un objetivo específico, aunque reconoció que en el último Staff Agreement firmado con el Fondo Monetario Internacional se establecen metas claras de “acumulación y atesoramiento”.
Consultados sobre el aumento de la morosidad, tanto en bancos como en billeteras virtuales, los funcionarios reafirmaron que el organismo no intervendrá para rescatar a las personas, especialmente a las familias endeudadas. Bausili aclaró que no se utilizarán recursos estatales para solucionar la situación de los deudores particulares, y destacó que los bancos argentinos cuentan con márgenes de capital suficientes para absorber esas pérdidas sin afectar el equilibrio del sistema financiero.
SISTEMA NOTICIAS estudiosmax
